El 11 de febrero de 1963, día en el que Sylvia Plath se suicidó, Frieda y Nicholas estaban en la habitación de la planta de arriba. Frieda estaba a punto de cumplir tres años. Tras su muerte, muchos se han apropiado de la historia de Sylvia Plath y Ted Hughes, su marido. Las versiones, a menudo, se han posicionado del lado de la poeta y han culpado a su marido de su fatal desenlace, pero las víctimas y los verdugos en ocasiones comparten la responsabilidad. A lo largo de los años, se han escrito libros y biografías acerca de Plath, desde su nacimiento en Boston, Massachusetts, hasta su muerte en Fitzroy Rd., Londres. Entre las biografías escritas, recomiendo Cometa rojo, de Heather Clark. Extensa, objetiva y completa. También se han traducido todos los diarios y la correspondencia conocida de la escritora, fuentes irrefutables de la vida que tuvo, con destellos de felicidad incluidos, así como de las probables razones de una muerte que se presumía inevitable.
Ariel, Sylvia Plath
«Esta nueva edición restaurada es mi madre en ese instante de su vida. Es la base del Ariel que finalmente se publicó, editado por mi madre. Cada versión tiene su...