Mi biblioteca Pulitzer

Descubrí la lectura gracias a la literatura norteamericana. Puede que por esa razón esta haya sido siempre mi favorita. A través de la ficción he conocido la idiosincrasia de un país que, con el paso de los años, se ha convertido en uno de mis lugares favoritos para viajar. Siempre me ha fascinado la capacidad de los escritores norteamericanos para contar historias, aunque sea la suya propia, y arrastrar al lector hasta lo más íntimo de ellas.

No soy muy amiga de los premios literarios. Nunca he elegido un libro por el galardón que a este le haya sido concedido. Sin embargo, con el Pulitzer me sucede algo distinto. No ha habido uno que no me haya gustado. Unos más que otros, por supuesto, pero todos me han interesado y muchos de ellos son auténticas joyas dentro de mi colección particular.

Uno de mis antojos como librera fue dedicar un rincón de la librería Amapolas en octubre a los ganadores del Pulitzer de ficción. Era una de mis estanterías favoritas y también creamos una especie de juego: intentar adivinar cuál sería el siguiente libro en incorporarse a aquellas estanterías. En los últimos tres años, el título por el que yo apostaba se hizo con el galardón antes de que se anunciara el ganador: Los Netanyahus, de Joshua Cohen; Fortuna, de Hernán Díaz, y James, de Percival Everett. Tuve la suerte de compartir una conversación con los tres autores en diferentes momentos, además de con otras galardonadas: Elizabeth Strout, Jane Smiley y Barbara Kingsolver. De modo que me parecía imposible que los Pulitzer no encontraran también su rincón en esta nueva casa.

Esta es mi biblioteca Pulitzer.

Muy pronto, nuevas lecturas Pulitzer.